Pertenecemos a la Parroquia Santo Cura de Ars, atendida pastoralmente por la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos).

Nos ubicas en Pirámide 565, paradero 11 ½ de Santa Rosa. Comuna de San Miguel, Santiago de Chile.
Nuestras actividades se despliegan durante la semana; nuestra celebración dominical es a las 10:15. Bienvenid@s.





ATENCIÓN

A contar del 1 de Enero de 2013 las Meditaciones diarias del evangelio se encuentran en: http://pazamoryalegria.blogspot.com/

martes, 31 de julio de 2012

Todos estamos enfermos de hacer el mal, pero Jesús nos sana


31 de julio de 2012
Martes de la Décimo Séptima Semana Durante el Año

Lecturas de hoy:
Jeremías 14, 17-22 / Salmo 78, 8. 9. 11. 13 Señor, por el honor de tu Nombre, líbranos.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     13, 36-43
Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo.»
El les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.
Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.
¡El que tenga oídos, que oiga!»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Impresiona, al leer textos como el evangelio que se nos presenta hoy, que haya cristianos que afirman que basta la fe para “salvarse”. Contradicen a Jesús, quien afirma que en «la cosecha […del] fin del mundo» Él hará que quiten «de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente».
Pero no se trata de juzgar ni de polemizar, ya que cada uno es responsable de su propia conducta ante Dios (Catecismo 1734), por lo que, si se comprende de esa manera la revelación, debe asumir una forma de vivir coherente con este mensaje: hacer el “bien” o el “mal” no da lo mismo.
¿Qué es hacer el bien? Amar al prójimo tanto como nos preocupamos y nos ocupamos de nuestro propio bienestar (Mt 22,39), siendo, como el mismo Maestro, compasivos con los dolores y necesidades del otro (Mc 8,2), que es tan hijo de Dios como yo (Ef 4,6).
¿Qué es hacer el mal? Lo contrario de lo anterior, por cierto. No querer ver en el otro, especialmente en el necesitado, a Cristo y servirlo (cf. Mt 25,41-46; Stgo 2,5-7).
Pero, como nos ha enseñado el mismo Señor y sus enviados, nadie puede hacer siempre el bien, todos debemos decir «hemos pecado contra ti» (1L), más aún, hacemos el mal que no queremos hacer (Rom 8,19), por lo que todos necesitamos del Señor que nos libere de esto (Sal).
Para sanar esa enfermedad de nuestra naturaleza herida (Lc 5,31-32) es que vino el Hijo de Dios a vivir nuestras experiencias humanas, haciéndose semejante en todo a nosotros (Heb 2,17), excepto en la tendencia a desobedecer la voluntad del Padre, que es otra forma de decir Pecado (Heb 4,15) y, desde esa experiencia, enseñarnos cómo vencer nuestras tentaciones y apoyarnos durante ese caminar.

Sánanos, Señor. De la enfermedad del egoísmo, de la enfermedad de la indiferencia frente al mal, de la enfermedad de la falta de compasión. Sánanos, en fin, de todo lo que conoces bien que padecemos y guíanos en el camino a ser compasivos y servidores como tú.

Buscando multiplicar solidariamente el pan de la Paz, el Amor  y la Alegría,
Miguel.

lunes, 30 de julio de 2012

Fermentar a la humanidad con el amor activo y efectivo que Dios ha puesto en nosotros


30 de julio de 2012
Lunes de la Décimo Séptima Semana Durante el Año

Lecturas de hoy:
Jeremías 13, 1-11 / Salmo Dt 32, 18-21 Despreciaste al Dios que te engendró.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     13, 31-35
Jesús propuso a la gente otra parábola:
«El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas.»
Después les dijo esta otra parábola:
«El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa.»
Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.
Palabra del Señor.

MEDITACION
Hay «cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo», pero no porque Dios no haya querido comunicarlas (cf. Rm 1,19), sino porque los hombres y mujeres a través de la historia «no han escuchado», siguiendo «los impulsos de su corazón obstinado» (1L). «Entonces dijo: Les ocultaré mi rostro, para ver en qué terminan» (Sal). Y, por cierto, no podía terminar en nada bueno algo así, por lo que «cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer […], para redimir a los que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos.» (Gal 4,4-5)
En esa ardua tarea por nuestra redención, para adoptarnos por su amor gratuito, el Maestro buscó acercar a nuestro pobre y torpe entendimiento lo inmensa que es la misericordia de Dios por la humanidad, usando un lenguaje sencillo, lleno de imágenes: «por medio de parábolas».
¿Qué nos enseña hoy? Que el amor de Dios hecho concreto en nuestra historia y al que Jesús llama “Reino de Dios”, puede parecer pequeño (a veces ni se lo percibirá), pero cuando alcanza su máximo desarrollo, cuando «fermenta toda la masa», que es la Creación completa, es decir, cuando es asumido y vivido por sus hijos, llega a ser tan inmenso que todos querrán cobijarse en él.
Es decir, hoy nos llama a que la pequeña semilla de mostaza que nuestros padres u otras buenas personas sembraron alguna vez en nuestro corazón, dé el buen fruto de hacernos comprender la misión que a cada uno nos ha sido asignada y nos lance a fermentar a la humanidad con el contagio de ese amor activo y efectivo, en su Nombre.

Señor Jesús, gracias a ti llegamos a ser hijos del Padre Bueno y quieres que con la fuerza de tu Espíritu agradezcamos ese y tantos otros dones y gracias, amando como tú nos amaste. Te pedimos nos refuerces en los deseos de seguirte fieles a esa misión y a hacer la voluntad del Padre, para la felicidad de nuestros hermanos. Así sea.

Buscando multiplicar solidariamente el pan de la Paz, el Amor y la Alegría,
Miguel.

viernes, 27 de julio de 2012

Ser agradecidos haciendo que la Palabra produzca frutos en nosotros


27 de julio de 2012
Viernes de la Décimo Sexta Semana Durante el Año

Lecturas de hoy:
Jeremías 3, 14-17 / Salmo Jer 31, 10-13 El Señor nos cuidará como un pastor a su rebaño.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     13, 18-23
Jesús dijo a sus discípulos:
«Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino.
El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.
El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto.
Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
¿Se puede oír la Palabra del Reino y no comprenderla?. Si el Señor lo dice, así debe ser. Damos por hecho que tú, que estás leyendo esto, probablemente sabes o percibes cuán importante es el contacto con las Sagradas Escrituras. Pero abundemos sobre esto con el apoyo de un par de citas magisteriales:
“La novedad de la revelación bíblica consiste en que Dios se da a conocer en el diálogo que desea tener con nosotros”, dice el actual Papa (Verbum Domini 6) y el Concilio Vaticano II aporta que “es tanta la eficacia que radica en la palabra de Dios, que es, en verdad, apoyo y vigor de la Iglesia, y fortaleza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de la vida espiritual” (Dei Verbum 21).
Claro que podríamos decir como el personaje «¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?» (Hch 8,31).
«Les daré pastores según mi corazón, que los apacentarán con ciencia y prudencia» (1L) es la esperanzadora respuesta-promesa que nos trae este día la liturgia de nuestra Iglesia, porque el Señor –veíamos el reciente domingo- se compadece de su pueblo, porque somos «como ovejas sin pastor» (Mc 6,34). Entonces, «la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción» (Sal).
Demos gracias al Señor por tantos pastores según su corazón que han iluminado nuestras vidas enseñándonos la Palabra a través de su predicación y, sobre todo por aquellos que la vivieron y la viven entre nosotros.
Pero el Pastor de pastores, el Buen Pastor, quiere que vayamos más allá con nuestra gratitud y vuelve a guiar nuestra mirada hacia las consecuencias que las maravillas de Dios deben producir en nuestra vida: ser «tierra fértil […] que escucha la Palabra y la comprende, [produciendo…] fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno »

Gracias, Padre bueno por no interrumpir jamás tu comunicación con nosotros, gracias también por la eficacia de tu Palabra en medio nuestro y gracias, sobre todo, por aquellos hermanos que has puesto en nuestro camino para que nos expliquen tus llamados, tus orientaciones y tu voluntad.

Llamados a transmitir la Paz, el Amor y la Alegría del Buen Pastor,
Miguel.

jueves, 26 de julio de 2012

El milagro de la multiplicación de la solidaridad


PREPAREMOS EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR
29 de julio de 2012
Décimo Séptimo Domingo Durante el Año

Lecturas de hoy:
II Reyes 4, 42-44 / Salmo 144, 10-11. 15-18 Abres tu mano, Señor, y nos colmas con tus bienes. / Efesios 4, 1-6

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     6, 1-15
    Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.
    Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan para darles de comer?»
    Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.
    Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan».
    Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?»
    Jesús le respondió: «Háganlos sentar».
    Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.
    Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada».
    Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.
    Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Éste es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo».
    Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.
Palabra del Señor.

MEDITACION
Durante este año íbamos siguiendo el evangelio de Marcos donde, si recordamos el Domingo anterior, después de que Jesús se compadeciera de las multitudes que lo seguían desorientadas «como ovejas sin pastor», las atiende enseñándoles (Mc 6,34), lo que venía inmediatamente después es que las alimenta mediante la “multiplicación de los panes”. Quienes elaboraron el calendario litúrgico decidieron seguir con ese episodio, pero cambiándose a la versión de Juan, para así, en semanas sucesivas y aprovechando este signo, reflexionar más profundamente en el misterio que está en el centro de nuestra adhesión a Jesús: la Eucaristía.
Hoy se nos otorga una coordenada de tiempo: «Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos», lo que nos hace recordar dos cosas: primero que en aquella ocasión se celebraba la liberación del pueblo de la esclavitud de Egipto, gracias a la intervención poderosa de Dios; y en segundo lugar, que posteriormente, durante esa misma conmemoración el Señor instituirá “el sacramento de nuestra fe”. Es decir, pan y libertad íntimamente unidos. Y ambos elementos dinamizados desde lo alto.
«Jesús vio que una gran multitud acudía a él», entonces interpela a sus discípulos, retándolos a solucionar sus problemas, pero Felipe y Andrés, en nombre de todos responden “racionalmente”, desde la perspectiva materialista que desde siempre esclaviza a la humanidad: “nada será suficiente”…
Sin embargo, el Maestro no tiene miedo de ir contra las mentalidades establecidas y, por eso, contra las estructuras que éstas construyen: «Háganlos sentar», es decir, “organícenlos” para que, así, en grupos más pequeños, mirándose a las caras, viendo las necesidades unos de otros, surja la “multiplicación de la solidaridad”.
Eso ocurre porque somos «un solo Cuerpo y un solo Espíritu [tenemos …] un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos» (2L), por lo que nos será más fácil liberarnos de las cadenas del egoísmo y que cada cual aporte sus «cinco panes de cebada y dos pescados» que tenía para sí mismo. Sorprendentemente, entonces, después de que no había suficiente, todos «comerán y sobrará» (1L).
Nunca olvidemos que es a través de nuestras manos y voluntades liberadas por el amor de Dios que el Espíritu Santo ha derramado en nuestros corazones (Rm 5,5) que se hace posible lo que canta el Salmo: «abres tu mano, Señor, y nos colmas con tus bienes», compartiendo nuestro pan, para que a nadie le falte entre nosotros.

 Abre una y otra vez nuestro corazón, todas las que sean necesarias, para seguirlo ablandando y llenándolo de tu amor, Señor. Que sepamos ver las necesidades y sepamos, acogidos a ti, auxiliarlas.

Llamados a transmitir la Paz, el Amor y la Alegría del Buen Pastor,
Miguel.

Dios nos da a elegir entre ser recipientes inútiles o ser bienaventurados por “tener ojos para ver y oídos para oír”


26 de julio de 2012
Jueves de la Décimo Sexta Semana Durante el Año

Lecturas de hoy:
Jeremías 2, 1-3.7-8.12-13 / Salmo 35, 6-11 En ti, Señor, está la fuente de la vida.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     13, 10-17
En aquel tiempo, los discípulos se acercaron y le dijeron: «¿Por qué les hablas por medio de parábolas?»
El les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice:
Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán. Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure.
Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Mientras el profeta Jeremías recibía el encargo de «gritar a los oídos» de su pueblo el recuerdo de todas las maravillas que el Señor había hecho por ellos (1L), la «inapreciable misericordia del Señor» (Sal), Jesús dice que, como «miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden […] porque el corazón de este pueblo se ha endurecido […] para que su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure», porque, se sabe, nunca sana a nadie contra su voluntad, Él no perderá su tiempo precioso y escaso (cf. Mc 1,29-39) en darles más que el mensaje simple de las parábolas.
Entonces, extrayendo el mensaje para nuestra vida de los textos que se nos proponen hoy, podemos ver que, una vez más, Dios nos da a elegir entre uno u otro lado del camino (Deut 30,15): experimentar la abominación de ser recipientes que no retienen el líquido que sacia la sed de auténtica vida, por abandonarlo a Él, «la fuente de agua viva» (1L), o ser bienaventurados por “tener oídos para oír”, que en lenguaje bíblico quiere decir poner el esfuerzo en “hacer la voluntad del Padre que está en el cielo” (Mc 12,50).

Abre y haz fecundos nuestros, sentidos, Padre bueno, para que nuestros ojos vean, nuestros oídos escuchen y nuestra alma sienta cuánto de bello tienes para hacer más plena nuestra vida. Así sea.

Llamados a transmitir la Paz, el Amor y la Alegría del Buen Pastor,
Miguel.

miércoles, 25 de julio de 2012

Así se reconoce a los cristianos


25 de julio de 2012
Santiago apóstol

Lecturas de hoy:
II Corintios 4, 7-15 / Salmo 125, 1-6 Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     20, 20-28
La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.
«¿Qué quieres?», le preguntó Jesús.
Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
«No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?»
«Podemos», le respondieron.
«Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre.»
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Aprovechando la solicitud de «la madre de los hijos de Zebedeo» (Juan y Santiago, éste último a quien celebra la Iglesia su fiesta hoy), Jesús transmite dos enseñanzas capitales y universales para quien quiera ser o diga ser discípulo suyo, a saber:
a)     «ustedes beberán mi cáliz»… es decir: nadie espere ser cristiano sin conflictos; si a Él lo persiguieron, un bautizado, que es otro Cristo, también sufrirá por ser fiel a su misión (cf. Juan 15,20);
b)     «el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes»… a imitación suya también, por cierto, porque «no vino para ser servido, sino para servir».
Donde hay gente que sirve –que da de su vida hasta dar la vida por amor (cf. Jn 15,12)- ahí se reconoce a los cristianos, un discípulo misionero de Jesús, como bellamente nos “rebautizaron” los obispos de América en la Conferencia de Aparecida (mayo de 2007). Es  el «tesoro» que portamos «en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios» (1L) y que, cuando se hace evidente, causa la admiración y motiva a los demás. Fue una de las causas de que los Doce del comienzo hoy sean millones.
Tertuliano, en el año 197 de nuestra era, nos legó este impactante testimonio de la visión de los paganos de su época acerca de los cristianos de los comienzos: “Miren, dicen, cómo se aman entre sí: se admiran, porque ellos recíprocamente se aborrecen. Miren cómo cada uno está dispuesto a morir gustosamente por el otro” (Apologeticum, XXXIX)… «Hasta los mismos paganos decían: “¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!”» (Sal).

Padre bueno, que distribuyes según tu voluntad los puestos en tu Reino, ten a bien aceptar nuestro pobre aporte, incrementando nuestro valor y fidelidad para hacernos servidores asumiendo los riesgos que eso nos traiga. Así sea.

Llamados a transmitir la Paz, el Amor y la Alegría del Buen Pastor,
Miguel.

martes, 24 de julio de 2012

Reflejar la imagen de familiares de Dios


24 de julio de 2012
Martes de la Décimo Sexta Semana Durante el Año

Lecturas de hoy:
Miqueas 7, 14-15.18-20 / Salmo 84, 2-4. 5-6. 7-8 ¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia!

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     12, 46-50
Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte.»
Jesús le respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
En el Reino no existe el nepotismo: ser familiar de Jesús no garantiza un trato diferente.
O más bien, pertenecer a su familia biológica, no. Pero «todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo» ha recibido «el poder de llegar a ser hijos de Dios» (Jn 1,12), por tanto «miembros de la familia de Dios» (Ef 2,19), de esa manera se refleja para los demás que somos “imagen y semejanza” de nuestro Padre (cf. Gn 1,26-27). ¿Cuál es la imagen familiar que debemos reflejar?: «¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? El no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad» (1L).
Uf. Difícil reflejar ese perdón y esa fidelidad, pero si creemos que vale la pena el premio («tu misericordia y tu salvación», Sal) en una eternidad acogidos al Amor de la familia-comunidad trinitaria de Dios, hay que esforzarse.

¡Cuántos regalos nos haces, Señor! ¡Nunca te cansas de prodigar tus gracias! Hoy nos invitas a ser miembros de tu familia. ¡Gran responsabilidad la nuestra de reflejar que somos hijos tuyos!. Por esas y todas tus bendiciones, hoy y siempre, gracias, Señor.

Llamados a transmitir la Paz, el Amor y la Alegría del Buen Pastor,
Miguel.

lunes, 23 de julio de 2012

¿Qué esperamos para dar frutos abundantes de conversión?


23 de julio de 2012
Lunes de la Décimo Sexta Semana Durante el Año

Lecturas de hoy:
Miqueas 6, 1-4. 6-8 / Salmo 49, 5-6.8-9.16-17.21.23 Al que va por el buen camino, le haré gustar la salvación de Dios.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     12, 38-42
Algunos escribas y fariseos le dijeron a Jesús: «Maestro, queremos que nos hagas ver un signo.»
El les respondió: «Esta generación malvada y adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro que el del profeta Jonás. Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches.
El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más que Jonás.
El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más que Salomón.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Sólo unos versículos antes, Mateo nos informaba que «los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él. Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí.» (12,14-15). Eso ayuda a explicar la reacción del Maestro ante la solicitud con que comienza este trozo del evangelio. «El Señor tiene un pleito con su pueblo, entabla un proceso contra Israel: "¿Qué te hice, pueblo mío, o en qué te molesté? […] Se te ha indicado, hombre, qué es lo bueno y qué exige de ti el Señor : nada más que practicar la justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con tu Dios”» (1L). Y ese mensaje proclamado por el profeta se hizo vida en el Hijo, lo que se les torna intolerable, por eso se confabulan contra él.
«¡Que el cielo proclame su justicia, porque el Señor es el único Juez!» (Sal). La sentencia es clara: han tenido suficientes signos en su predicación y su acción. Pero habrá más señales, la principal de las cuales se dará cuando esté «en el seno de la tierra tres días y tres noches»: el grano de trigo muriendo dará frutos de Vida eterna (cf. Jn 12,24).
Y, nosotros, ¿exigimos signos al Señor también?. Si no es así, ¿qué esperamos para dar frutos abundantes de conversión?

Señor, queremos hacer de nuestras vidas un sacrificio de alabanza, para honrarte de verdad. Para eso, danos los que nos falta y enséñanos a aprovechar lo que hemos recibido. Gracias, Señor.

Llamados a transmitir la Paz, el Amor y la Alegría del Buen Pastor,
Miguel.