Pertenecemos a la Parroquia Santo Cura de Ars, atendida pastoralmente por la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos).

Nos ubicas en Pirámide 565, paradero 11 ½ de Santa Rosa. Comuna de San Miguel, Santiago de Chile.
Nuestras actividades se despliegan durante la semana; nuestra celebración dominical es a las 10:15. Bienvenid@s.





ATENCIÓN

A contar del 1 de Enero de 2013 las Meditaciones diarias del evangelio se encuentran en: http://pazamoryalegria.blogspot.com/

jueves, 26 de julio de 2012

El milagro de la multiplicación de la solidaridad


PREPAREMOS EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR
29 de julio de 2012
Décimo Séptimo Domingo Durante el Año

Lecturas de hoy:
II Reyes 4, 42-44 / Salmo 144, 10-11. 15-18 Abres tu mano, Señor, y nos colmas con tus bienes. / Efesios 4, 1-6

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     6, 1-15
    Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.
    Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan para darles de comer?»
    Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.
    Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan».
    Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?»
    Jesús le respondió: «Háganlos sentar».
    Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.
    Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada».
    Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.
    Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Éste es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo».
    Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.
Palabra del Señor.

MEDITACION
Durante este año íbamos siguiendo el evangelio de Marcos donde, si recordamos el Domingo anterior, después de que Jesús se compadeciera de las multitudes que lo seguían desorientadas «como ovejas sin pastor», las atiende enseñándoles (Mc 6,34), lo que venía inmediatamente después es que las alimenta mediante la “multiplicación de los panes”. Quienes elaboraron el calendario litúrgico decidieron seguir con ese episodio, pero cambiándose a la versión de Juan, para así, en semanas sucesivas y aprovechando este signo, reflexionar más profundamente en el misterio que está en el centro de nuestra adhesión a Jesús: la Eucaristía.
Hoy se nos otorga una coordenada de tiempo: «Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos», lo que nos hace recordar dos cosas: primero que en aquella ocasión se celebraba la liberación del pueblo de la esclavitud de Egipto, gracias a la intervención poderosa de Dios; y en segundo lugar, que posteriormente, durante esa misma conmemoración el Señor instituirá “el sacramento de nuestra fe”. Es decir, pan y libertad íntimamente unidos. Y ambos elementos dinamizados desde lo alto.
«Jesús vio que una gran multitud acudía a él», entonces interpela a sus discípulos, retándolos a solucionar sus problemas, pero Felipe y Andrés, en nombre de todos responden “racionalmente”, desde la perspectiva materialista que desde siempre esclaviza a la humanidad: “nada será suficiente”…
Sin embargo, el Maestro no tiene miedo de ir contra las mentalidades establecidas y, por eso, contra las estructuras que éstas construyen: «Háganlos sentar», es decir, “organícenlos” para que, así, en grupos más pequeños, mirándose a las caras, viendo las necesidades unos de otros, surja la “multiplicación de la solidaridad”.
Eso ocurre porque somos «un solo Cuerpo y un solo Espíritu [tenemos …] un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos» (2L), por lo que nos será más fácil liberarnos de las cadenas del egoísmo y que cada cual aporte sus «cinco panes de cebada y dos pescados» que tenía para sí mismo. Sorprendentemente, entonces, después de que no había suficiente, todos «comerán y sobrará» (1L).
Nunca olvidemos que es a través de nuestras manos y voluntades liberadas por el amor de Dios que el Espíritu Santo ha derramado en nuestros corazones (Rm 5,5) que se hace posible lo que canta el Salmo: «abres tu mano, Señor, y nos colmas con tus bienes», compartiendo nuestro pan, para que a nadie le falte entre nosotros.

 Abre una y otra vez nuestro corazón, todas las que sean necesarias, para seguirlo ablandando y llenándolo de tu amor, Señor. Que sepamos ver las necesidades y sepamos, acogidos a ti, auxiliarlas.

Llamados a transmitir la Paz, el Amor y la Alegría del Buen Pastor,
Miguel.

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