Pertenecemos a la Parroquia Santo Cura de Ars, atendida pastoralmente por la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos).

Nos ubicas en Pirámide 565, paradero 11 ½ de Santa Rosa. Comuna de San Miguel, Santiago de Chile.
Nuestras actividades se despliegan durante la semana; nuestra celebración dominical es a las 10:15. Bienvenid@s.





ATENCIÓN

A contar del 1 de Enero de 2013 las Meditaciones diarias del evangelio se encuentran en: http://pazamoryalegria.blogspot.com/

martes, 25 de diciembre de 2012

La Palabra del amor activo y liberador se hizo carne y habitó entre nosotros

25 de diciembre de 2012
LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

Lecturas:
Isaías 52, 7-10 / Salmo 97, 1-6 Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios./ Hebreos 1, 1-6

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    1, 1-5. 9-14
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Palabra del Señor.

MEDITACION
¡Al fin! Termina la larga espera y celebramos hoy el hermoso acontecimiento que es que «la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros», cuando se produjo el tremendo milagro del Dios Todopoderoso asumiendo completa y profundamente nuestra humanidad, sin ahorrarse ninguno de nuestros dolores y pesares, para enseñarnos a darles sentido desde la entrega al otro, «porque el Señor consuela a su Pueblo» (1L).
También mediante esta intervención en nuestra historia, el Señor radicaliza la pedagogía que desde tiempos inmemoriales venía haciendo a la humanidad, ya que «después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo» (2L). Esa Palabra final es el amor activo, luz radiante que disipa las tinieblas de la opresiones que nos imponemos y las que toleramos, torciendo el destino de felicidad, gracia y verdad, que Él ha soñado para nosotros.
Tanto es así que, cuando rompemos nuestras cadenas y ayudamos a liberar a los hermanos, revestidos de su poder, los demás reconocen «la gloria que recibe del Padre»  y que «El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel» (Sal).

Queremos tener un corazón valiente y generoso, Señor, para hacernos agentes activos de la liberación, como engendrados por ti: liberándonos de lo que nos impide permitir que se haga siempre tu voluntad y trabajando solidariamente por la liberación de nuestros hermanos, tus otros hijos. Así sea.

Expectantes ante la llegada del Dios de la Paz, el Amor y la Alegría,
Miguel.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Vivamos lo que queda del Adviento (y lo que a cada uno nos quede de vida) con Paz, Amor y Alegría


24 de diciembre de 2012
Lunes de la Cuarta Semana de Adviento

Lecturas:
II Samuel 7, 1-5. 8-12. 14. 16 / Salmo 88, 2-5. 27. 29 Cantaré eternamente tu amor, Señor.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas    1, 67-79
Zacarías, el padre de Juan, quedó lleno del Espíritu Santo y dijo proféticamente:
«Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo, y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, como lo había anunciado mucho tiempo antes por boca de sus santos profetas, para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian. Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza, del juramento que hizo a nuestro padre Abraham de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, lo sirvamos en santidad, y justicia bajo su mirada, durante toda nuestra vida.
Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados; gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente, para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
En vísperas de las fiestas de Navidad, podemos proclamar con Zacarías: «Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo, y nos ha dado un poderoso Salvador», «Porque tú has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente,
mi fidelidad está afianzada en el cielo”» (Sal), refiriéndose a cuando selló su alianza con David: «yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo» (1L).
«Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos» (Sal 97,). Y vivamos lo que queda del Adviento (y lo que a cada uno nos quede de vida) con esa Alegría, manifestada en Amor a los hermanos, dejando guiar nuestros pasos por el camino de la Paz.

Por tu misericordiosa ternura, el regalo de la salvación y tu luz que disipa las oscuridades de nuestra existencia, gracias, Señor.

Expectantes ante la llegada del Dios de la Paz, el Amor y la Alegría,
Miguel.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Hagamos nuestro aporte para que se revolucionen las relaciones humanas


22 de diciembre de 2012
Sábado de la Tercera Semana de Adviento

Lecturas:
I Samuel 1, 19-20. 24-28 / Salmo 1Sam 2, 1. 4-8 Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas    1, 46-56
María dijo entonces:
«Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.»
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.
Palabra del Señor.

MEDITACION
La aurora de los nuevos tiempos del Reino ya despunta y María, estremecida de gozo, anuncia sus signos distintivos: Dios «desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías». «El levanta del polvo al desvalido y alza al pobre de la miseria, para hacerlos sentar con los príncipes y darles en herencia un trono de gloria» (Sal).
Cambian las relaciones, se superan las diferencias irritantes, se hace posible la fraternidad: «un cielo nuevo y una tierra nueva [donde] no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó» (Ap 21,1.4).
Este Adviento busquemos recuperar el espíritu que le da sentido alegre a la Navidad: hagamos nuestro aporte para que se revolucionen las relaciones humanas.

Porque el Todopoderoso ha hecho en nosotros también grandes cosas, gracias, Señor.

Llenos del gozo de haber recibido la Buena Noticia de la Paz, el Amor y la Alegría,
Miguel.

viernes, 21 de diciembre de 2012

¿Qué resulta de dejarse motivar por el Espíritu de Dios?


21 de diciembre de 2012
Viernes de la Tercera Semana de Adviento

Lecturas:
Cantar 2, 8-14 / Salmo 32, 2-3. 11-12. 20-21 ¡Aclamen, justos, al Señor!

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas    1, 39-45
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Este evangelio lo meditaremos más en detalle el próximo Domingo. Hoy, le daremos una  mirada más sintética.
Inmediatamente después del episodio vivido con el Ángel, «María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá».
¿Por qué? Entendió que lo que el mismo Gabriel le contó acerca de su prima, la anciana Isabel, que se encontraba encinta, era un llamado: «¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía!» (1L).
¿Para qué? Probablemente a asistir a quien estaba en una necesidad, porque «nuestra alma espera en el Señor: él es nuestra ayuda y nuestro escudo» (Sal).
¿Cómo actúa el Señor? A través de otro hermano. Así, María se siente inspirada para llevar su servicio a Isabel.
¿Qué resulta de ese dejarse motivar por el Espíritu de Dios? El gozo contagiante («el niño saltó de alegría en su seno»), que se traduce en alabanza («¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!») y también en fe («¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?»).
Todo eso se desencadena cuando alguien actúa como quien ha «creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

Queremos alcanzar el grado de felicidad de tu Madre, nuestra Madre, aprendiendo, como ella, a fiarnos de tu Palabra que nunca pasará y nunca dejará de ser efectiva, si la realizamos en nosotros. Señor: hoy y siempre, aumenta nuestra fe

Llenos del gozo de haber recibido la Buena Noticia de la Paz, el Amor y la Alegría,
Miguel.

jueves, 20 de diciembre de 2012

María, modelo de creyente


PREPAREMOS EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR
23 de diciembre de 2012
Cuarto Domingo de Adviento

Lecturas:
Miqueas 5, 1-4 / Salmo 79, 2-3. 15-16. 18-19 Restáuranos, Señor del universo / Hebreos 10, 5-10

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     1, 39-45
En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Una vez que el Ángel le ha aclarado las dudas, María se pone en la disposición del que dice «Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad» (2L), con lo que acepta hacer su aporte para que Dios pueda responder al requerimiento de su pueblo: «tú que tienes el trono sobre los querubines, resplandece, reafirma tu poder y ven a salvarnos» (Sal), lo que comenzará en «el momento en que dé a luz la que debe ser madre» (1L). Desde entonces la joven nazarena será «la madre de mi Señor» y hará saltar de alegría a los más pequeños del mundo.
A un día de la Nochebuena y a unas horas del bello acontecimiento que es Navidad seguimos llenando nuestro espíritu de Alegría, porque contemplaremos el saludo de María a su prima Isabel, lo que provoca como efecto la primera manifestación del profeta Juan, quien salta de alegría en el seno de su madre y le contagia a ella su espíritu profético, ya que «llena del Espíritu Santo, exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres  y bendito es el fruto de tu vientre!  ¿Quién soy yo,  para que la madre de mi Señor  venga a visitarme?  Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”»
Es que María, después del anuncio que recibió acerca del cumplimiento de las promesas de Dios en el futuro nacimiento del que será su propio hijo con ella, sintió la necesidad de compartir su alegría y dejándose inspirar por el Ángel, fue donde la anciana embarazada que éste mismo le propuso como signo de que para Dios todo es posible.
Pero, como buena precursora de los futuros cristianos, más que hacer el anuncio de la Buena Noticia con palabras, son sus actos los que hablan por ella. Porque se dirigió, «sin demora a un pueblo de la montaña de Judá» para felicitar, para compartir y para servir.
La reacción de Isabel es alabar a María por haber sido escogida por Dios, y alaba también al Señor que está en sus entrañas. Termina la alabanza señalando la actitud creyente que María representa: es la que ha creído. Es decir, es la que ha sido capaz de fiarse de Dios y aceptar lo que ella entendía que Él le proponía, por complicado que pareciera.
Al igual que María, cada cristiano es signo de la presencia de Dios: son las actitudes de su vida y sus compromisos, los que reflejan la presencia y la acción de Dios en el mundo: un servicio fraternal es siempre una ocasión de llevar a Cristo a los demás. Visitar al que está en necesidad, siguiendo el ejemplo de María, lo llenará de gozo.
El evangelio de este Domingo nos da la increíble buena noticia de que Dios es realidad humana y, a la vez, nos propone para aceptarlo el modelo creyente de María.

María nos trae la alegría con su anuncio de gozo: el Hijo del Padre Eterno, por obra del Espíritu Santo, está en su seno. Y está cerca nuestro también, por el anuncio que ella hace para que nos alegremos como Isabel y para que dentro de nosotros, salte de gozo lo que está allí expectante por nacer. Gracias, Señor.

Expectantes ante la llegada del Dios de la Paz, el Amor y la Alegría,
Miguel.

Como respuesta al Dios con nosotros, llevar alegría a los demás


20 de diciembre de 2012
Jueves de la Tercera Semana de Adviento

Lecturas:
Isaías 7, 10-14 / Salmo 23, 1-6 ¡Llega el Señor, el Rey de la gloria!

EVÁNGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas    1, 26-38
En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.»
María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?»
El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios.»
María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho.»
Y el Ángel se alejó.
Palabra del Señor.

MEDITACION
Como meditábamos el Domingo reciente, el sentimiento predominante del Adviento (y de la vida cristiana) es la alegría.
Evangelio significa Buena Noticia, incluso podríamos decir que es Noticia Alegre. Por eso el saludo del Ángel es «¡Alégrate!», el que podría ser el mismo saludo para cada uno de nosotros, porque tal como a María, también nos puede indicar con absoluta verdad:  «el Señor está contigo», ya que tal es el signo que Dios ha dado a la humanidad: el «Emanuel» (cf 1L), que se traduce como “Dios es con nosotros”, lo que ocurre desde siempre y permanentemente.
Si no es por amor, al menos por agradecimiento, nuestra reacción debiese llevar alegría a los demás, por medio del servicio, la acogida, la solidaridad, ya que «así son los que buscan al Señor» (Sal).

Para que se cumpla en nosotros tu Palabra hoy y siempre, Señor, ayúdanos a remover los obstáculos que nosotros mismos creamos, de tal manera que, llenos de gracia, el Emanuel actúe por medio nuestro y nos inunde la alegría y nosotros llevemos alegría a otros. Así sea.

Llenos del gozo de haber recibido la Buena Noticia de la Paz, el Amor y la Alegría,
Miguel.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Sólo Él puede vencer nuestra esterilidad


19 de diciembre de 2012
Miércoles de la Tercera Semana de Adviento

Lecturas:
Jueces 13, 2-7. 24-25 / Salmo 70, 3-4. 5-6. 16-17 Mi boca proclama tu alabanza y anuncia tu gloria.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas    1, 5-25
En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón. Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada.
Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso.
Entonces se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. El será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto.»
Pero Zacarías dijo al Ángel: «¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada.»
El Ángel le respondió: «Yo soy Gabriel , el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia. Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo.»
Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extrañado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario. Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. El se expresaba por señas, porque se había quedado mudo.
Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa. Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses. Ella pensaba: «Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Estéril es una tierra que no produce nada y, por extensión era la dolorosa expresión con que se denominaba a las mujeres que no habían podido sido madres. Por eso, si a una de ellas se le anuncia «vas a concebir y a dar a luz un hijo» (1L), es naturalmente una muy gozosa noticia.
Hoy la Palabra nos anuncia a cada uno de nosotros Buenas Noticias semejantes, como una forma de señalarnos que «no hay nada imposible para Dios» (Lc 1,37), por lo que se nos anuncia que sólo Él puede conseguir que la roca de nuestro corazón egoísta, el desierto de nuestro desánimo y la caducidad de nuestro espíritu pasen a ser fecunda fuente de generosidad, alegría y vida, que se debiesen derramar hacia los demás, para darle luz y sabor al mundo que nos rodea (cf Mt 5,13-14).
Como efecto de esto, podremos cantar: «Vendré a celebrar las proezas del Señor, evocaré tu justicia, que es sólo tuya» (Sal). «Esto es lo que el Señor ha hecho por mí».

Libéranos, Señor, de lo que nos avergüenza ante los hombres: expresar firme y valientemente, a través de nuestras obras, que somos hijos del Padre Bueno, seguidores del Maestro Servidor e impulsados por el Espíritu Santificador. Así sea.

Llenos del gozo de haber recibido la Buena Noticia de la Paz, el Amor y la Alegría,
Miguel.