Pertenecemos a la Parroquia Santo Cura de Ars, atendida pastoralmente por la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos).

Nos ubicas en Pirámide 565, paradero 11 ½ de Santa Rosa. Comuna de San Miguel, Santiago de Chile.
Nuestras actividades se despliegan durante la semana; nuestra celebración dominical es a las 10:15. Bienvenid@s.





ATENCIÓN

A contar del 1 de Enero de 2013 las Meditaciones diarias del evangelio se encuentran en: http://pazamoryalegria.blogspot.com/

sábado, 22 de diciembre de 2012

Hagamos nuestro aporte para que se revolucionen las relaciones humanas


22 de diciembre de 2012
Sábado de la Tercera Semana de Adviento

Lecturas:
I Samuel 1, 19-20. 24-28 / Salmo 1Sam 2, 1. 4-8 Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas    1, 46-56
María dijo entonces:
«Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.»
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.
Palabra del Señor.

MEDITACION
La aurora de los nuevos tiempos del Reino ya despunta y María, estremecida de gozo, anuncia sus signos distintivos: Dios «desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías». «El levanta del polvo al desvalido y alza al pobre de la miseria, para hacerlos sentar con los príncipes y darles en herencia un trono de gloria» (Sal).
Cambian las relaciones, se superan las diferencias irritantes, se hace posible la fraternidad: «un cielo nuevo y una tierra nueva [donde] no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó» (Ap 21,1.4).
Este Adviento busquemos recuperar el espíritu que le da sentido alegre a la Navidad: hagamos nuestro aporte para que se revolucionen las relaciones humanas.

Porque el Todopoderoso ha hecho en nosotros también grandes cosas, gracias, Señor.

Llenos del gozo de haber recibido la Buena Noticia de la Paz, el Amor y la Alegría,
Miguel.

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