Pertenecemos a la Parroquia Santo Cura de Ars, atendida pastoralmente por la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos).

Nos ubicas en Pirámide 565, paradero 11 ½ de Santa Rosa. Comuna de San Miguel, Santiago de Chile.
Nuestras actividades se despliegan durante la semana; nuestra celebración dominical es a las 10:15. Bienvenid@s.





ATENCIÓN

A contar del 1 de Enero de 2013 las Meditaciones diarias del evangelio se encuentran en: http://pazamoryalegria.blogspot.com/

viernes, 20 de abril de 2012

Demos razón de que nuestra fe no es irracional


20 de abril de 2012
Viernes de la Segunda Semana de Pascua

Lecturas de hoy:
Hechos 5, 34-42 / Salmo Sal 26, 1. 4. 13-14 El Señor es mi luz y mi salvación.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     6, 1-15
Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan para darles de comer?» El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan.»
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?»
Jesús le respondió: «Háganlos sentar.»
Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada.»
Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.
Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo.»
Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.
Palabra del Señor.

MEDITACION
El Señor iluminó al doctor de la ley  para que razonara con sabiduría con respecto a la Iglesia primitiva: “si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo, pero si verdaderamente viene de Dios, ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios”, encontramos en la primera lectura.
También lo hizo con la gente de la época de Jesús al reconocerlo en sus signos diciendo: “Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo”.
Los cristianos que peregrinamos por la tierra dos milenios después de estos hechos, somos parte de los que, gracias a un don de Dios, el Señor bendijo con aquella Palabra: “Felices los que creen sin haber visto” (Jn 20, 29). Creemos en Jesús, como “Mesías e Hijo del Dios vivo” (Mt 16, 16), lo aceptamos como “Señor mío y Dios mío” (Jn 20, 28) y tenemos la convicción de que la Eucaristía, de la que es símbolo la escena retratada en el evangelio de hoy, es la forma de “comer su carne y beber su sangre para tener Vida en nosotros” (Jn 6, 53). Pero nuestra fe no es irracional.
La experiencia acumulada en los caminos de fe que ha recorrido la humanidad, además de la personal (muy especialmente celebrada en este período pascual) nos permiten afirmar que hemos sido testigos de mucho más que la multiplicación de los panes y, por cierto, también de que la actuación de los discípulos y su prédica ha demostrado provenir de Dios. Es decir, nuestra esperanza en que nada nos debe hacer temer, porque “El Señor es mi luz y mi salvación” y que “contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes” (salmo) está fundada en una racionalidad suficientemente sólida (cf. 1 Pe 3, 15).
Señor Jesús, que en su momento viste la necesidad de tu pueblo y lo saciaste, pon tu misericordia en nuestra necesidad de alimentar nuestra fe, para saber dar razón de nuestra esperanza, a la vez de estar atentos y disponibles a ofrecer los “denarios” que tu gracia nos ha otorgado compartiéndolos, a imagen de tu compasión por las carencias humanas. Por amor a nuestros hermanos y como respuesta al amor que tú nos has tenido.

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.

jueves, 19 de abril de 2012

Para que sepamos que tiene piedad de nosotros y escucha nuestra oración


PREPAREMOS EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR
22 de abril de 2012
Tercer Domingo de Pascua

Lecturas de hoy:
Hechos 3, 13-15. 17-19 / Salmo Sal 4, 2. 4. 7. 9 Muéstranos, Señor, la luz de tu rostro. / I Juan 2, 1-5

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     24, 35-48
Los discípulos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes.»
Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, pero Jesús les preguntó: «¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo.»
Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: «¿Tienen aquí algo para comer?» Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; él lo tomó y lo comió delante de todos.
Después les dijo: «Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.»
Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
En la primera lectura, Pedro es muy claro denunciando el pecado colectivo, pero también –confiado en la misericordia divina, de la que es testigo- en seguir invitando a la conversión. La misma idea transmite Juan en la segunda: el cristiano es llamado a vivir la santidad; sin embargo, las infidelidades a esta vocación no son motivo de rechazo definitivo por parte de Dios, más bien son motivo de su amor y su compasión. En el evangelio Jesús les abre la inteligencia a sus discípulos para que pudieran comprender las Escrituras y, en ellas, que el plan de Dios -donde la Resurrección es central- consiste finalmente en sanar ese pecado y otorgar el poder necesario para la conversión.
Como “la Palabra de Dios es viva y eficaz” (Heb 4, 12), siempre debemos aplicarla a nuestra realidad. Para eso ha llegado hasta nosotros.
Ante nuestras faltas al amor de Dios y a los hermanos, cuando nos parece que no somos dignos de su cercanía, podemos oír al Señor decirnos: “¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas?”, Él ha resucitado para vencer la muerte. También la que carcome nuestros corazones y pone un obstáculo entre su amor y nuestros dolores. Para que sepamos “que en la angustia no da un desahogo y  tiene piedad de nosotros, porque escucha nuestra oración”, como canta el salmista, se comunica con nosotros este domingo pascual.
Confiados en tu misericordia, la que tu Hijo nos revela, queremos decirte, Padre, que buscaremos convertirnos para que tu palabra de amor llegue a su plenitud en nuestro actuar, y así ser testigos de todo esto entre nuestros hermanos. Amén.

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.

Llamados a dar testimonio valiente


19 de abril de 2012
Jueves de la Segunda Semana de Pascua

Lecturas de hoy:
Hechos 5, 27-33 / Salmo Sal 33, 2 y 9. 17-20 El pobre invocó al Señor, y él lo escuchó.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     3, 31-36
El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.
Palabra del Señor.

MEDITACION
Quienes tenemos la gracia de ser padres, hemos vivido la experiencia de que cuando nuestros hijos nos enorgullecen, sentimos “más amor” por ellos. Haciendo un paralelo, con la debida prudencia y guardando las proporciones, uno se imagina al Padre Dios tan contento con la fidelidad de su Hijo que “ha puesto todo en sus manos”, si lo vemos desde la perspectiva pascual en este período litúrgico que vivimos.
Pero el testigo fiel (cf. Apoc. 1, 5), quien “se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz” (Filp 2, 7-8), porque “no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud” (Mt 20, 28), como se reveló Jesús Nazareno, también llenó de admiración a sus discípulos, con su forma valiente de morir (y también de vivir) al punto de darles valor para enfrentar a las autoridades y “obedecer a Dios antes que a los hombres”, si su orden significaba no seguir las instrucciones del Resucitado, acerca de anunciar el evangelio por todo lugar.
Nosotros, no me canso de recordarlo en estas meditaciones, hemos recibido la misma misión, porque “somos ciudadanos del cielo” (Filp 3, 20), así que no debemos quedarnos sólo con “hablar de la tierra”, porque estamos llamados a dar testimonio de lo que hemos visto y oído, aunque (pese a que y con mayor razón si) la Palabra de Vida no le gusta a los poderosos, porque el Señor también nos dijo: “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma” (Mt 10, 28). “¡Sean fuertes y valientes! No tengan miedo ni tiemblen ante ellas. Porque el Señor, tu Dios, te acompaña, y él no te abandonará ni te dejará desamparado” (Deuteronomio 31, 6).
Cuando clamamos a ti, Señor, nos escuchas y nos libras de todas las angustias. Por eso te pedimos que nos inflame tu amor, para que nos llenemos de valor para proclamarte y que miremos tus ojos bondadosos y no los de aquéllos que se oponen al Reino. ¡Felices los que en se refugian en ti, Señor!

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.

miércoles, 18 de abril de 2012

Vida eterna creyendo y viviendo como lo hizo el Hijo de Dios


18 de abril de 2012
Miércoles de la Segunda Semana de Pascua

Lecturas de hoy:
Hechos 5, 17-26 / Salmo Sal 33, 2-3 El pobre invocó al Señor, y él lo escuchó.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     3, 16-21
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.
Palabra del Señor.

MEDITACION
El increíble celo apostólico de los primeros cristianos aparece retratado en la lectura de los Hechos de hoy. Nos asombrarnos de la fuerza, el poder y el entusiasmo que despertó y ha despertado durante la historia en muchos el ser testigos del amor sin medidas de Dios. Tan grande “que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna”.
Con ese concepto, correctamente, entendemos la eternidad junto al Creador después de nuestro paso por la tierra, si Él en su misericordia lo decide así. Pero debemos darle también un sentido permanente, si tomamos en cuenta afirmaciones como “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la Vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida, y ustedes saben que ningún homicida posee la Vida eterna” (1 Juan 3, 14-15), donde claramente no se habla hacia el futuro, sino señalando actitudes actuales y el verbo está en presente.
La idea es no caer en la tentación de quedarnos de brazos cruzados esperando el “premio” final, sino trabajar (amando, que es la forma fructífera de “creer en el Hijo”) para tener “vida en abundancia” (Jn 10, 10) –que sería como una imagen sinónima-. Porque si hay algo que debemos aprender del paso humano del Señor por nuestra historia, es que la vida vale la pena (o mejor dicho: vale la inmensa alegría) si se vive amando y sirviendo. De hecho, ese tipo de existencia fue el que Dios confirmó con su resurrección (cf. Rom 1, 4. 24), como diciéndonos: “así quiero que vivan, así debe vivir un hijo mío”.
Sintámonos interpelados por el envío: “Vayan al Templo y anuncien al pueblo todo lo que se refiere a esta nueva Vida”. Al templo físico y al templo espiritual que es el Pueblo de Dios. Y anunciemos esta nueva Vida con la forma de amar, de servir, de estar atentos a los dolores y necesidades de los demás hijos de nuestro Padre común.
Nuestra alma se gloría en ti, Señor: que lo oigan los humildes y se alegren. Porque tu Santo Espíritu nos impulsa a amar como tú amas, en especial a ellos. ¡Gustemos y veamos qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian!

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.

martes, 17 de abril de 2012

El criterio para saber si una comunidad tiene fe viva


17 de abril de 2012
Martes de la Segunda Semana de Pascua

Lecturas de hoy:
Hechos 4, 32-37 / Salmo Sal 92, 1-5  ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     3, 7-15
Jesús dijo a Nicodemo: «Ustedes tienen que renacer de lo alto.»
«El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu.»
«¿Cómo es posible todo esto?», le volvió a preguntar Nicodemo.
Jesús le respondió: «¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas? Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.
Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo?
Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
El evangelio continúa contándonos la conversación de Jesús con el maestro fariseo Nicodemo.
Además, los textos de la liturgia nos regalan con un relato de los Hechos de los apóstoles, describiendo cómo se relacionaban los primeros cristianos. Y eso era “dando testimonio de lo que han visto” con su forma de vivir, caracterizada como que tenían “un solo corazón y una sola alma”, gozando, por todo ello “de gran estima” de parte de la gente de su tiempo, que es el horizonte al que debemos dirigirnos todos los que debemos “renacer de lo alto”, quienes hemos “nacido del Espíritu”, como meditábamos ayer.
Así mismo fue que el pequeño grupo de discípulos de un rabbi galileo evolucionó hasta ser una Iglesia Católica (universal): por el bello testimonio que daban quienes, después de haber visto al Hijo del hombre “levantado en alto” y luego Resucitado, dieron frutos de Vida eterna en lo concreto, al lograr que “ninguno padeciera necesidad”.
Confirmamos con el salmo: “Tus testimonios, Señor, son dignos de fe, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos”.
Tal como ayer era puesta en cuestión la conversión personal, hoy es buen momento para preguntarnos, entonces, sobre la calidad de nuestra vida comunitaria (familia, equipo laboral, capilla, parroquia, país, etc.). Recordando las palabras del apóstol: “¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana desnudos o sin el alimento necesario, les dice: "Vayan en paz, caliéntense y coman", y no les da lo que necesitan para su cuerpo? Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta” (Santiago 2, 15-17). Por tanto, si hay quienes pasan necesidad entre nosotros, la calidad de la fe común es bastante menos que aceptable.
Señor Jesús, tú que fuiste exaltado para que, viéndote en lo alto, fuésemos liberados de las mordeduras de la serpiente del mal, sánanos del egoísmo y el individualismo que nos hacen olvidar que todos los hombres y mujeres somos hermanos, y seamos solidarios con todos, que es la forma en que esperas que demos testimonio de lo que en ti hemos visto y de ti hemos oído.

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.

lunes, 16 de abril de 2012

Bautizados, pero ¿renovados?


16 de abril de 2012
Lunes de la Segunda Semana de Pascua

Lecturas de hoy:
Hechos 4, 23-31 / Salmo Sal 2, 1-3.4-6.7-9 ¡Felices los que se refugian en ti, Señor!

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     3, 1-8
Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, que era uno de los notables entre los judíos. Fue de noche a ver a Jesús y le dijo: «Maestro, sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él.»
Jesús le respondió: «Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios.»
Nicodemo le preguntó: «¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?»
Jesús le respondió: «Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: "Ustedes tienen que renacer de lo alto."
El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Nos hemos hecho una imagen de los fariseos como enemigos de Jesús. Es justo decir que no todos: tenemos a este Nicodemo buscador de la verdad; es probable que José de Arimatea, quien se encargó de su sepultura mucho después, también lo fuese; y, por cierto, está el caso deslumbrante del tremendo apóstol Pablo. Como en todo grupo humano, no se debe generalizar.
Destaquemos en este caso el sabio reconocimiento que hace el fariseo: “sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él”, y rumiemos esta frase en nuestra meditación y oración personal.
Nosotros también debemos estar convencidos de la procedencia del Señor, viendo sus signos, principalmente el más potente y que estamos celebrando en este período de Pascua: su Resurrección. Éstos han sido realizados, como sabemos y dice Nicodemo, “para enseñar”. ¿Qué cosa?. A ser una humanidad renovada, destacando hoy una forma: renacer, volver a nacer, del Espíritu, o sea, desde el bautismo, momento en que Dios nos dijo: “Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy”, como canta el Salmo.
Entonces, es momento de hacernos algunas preguntas, tomando en cuenta que tú y yo somos bautizados, pero ¿estamos renovados? ¿Cuál sería la dificultad para esa conversión, para “anunciar decididamente la Palabra de Dios”? ¿Qué sería necesario modificar en nuestra vida al respecto?
Señor, tú hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos; tú, por medio del Espíritu Santo, nos has dado vida renovada, renacida de lo alto. Corrige lo que nos frena en desarrollar ese bello don con que nos has regalado, para ser fieles a tu amor. Amén.

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.

sábado, 14 de abril de 2012

¿De qué le sirve a los demás que yo crea en Cristo?


14 de abril de 2012
Sábado de la Octava de Pascua

Lecturas de hoy:
Hechos 4, 13-21 / Salmo Sal 117, 1. 14-16. 18-21 Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     16, 9-15
Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios. Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban. Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado. Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron.
En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
No debemos ser demasiado severos con los apóstoles. ¿Quién podría creer semejante noticia?. Honestamente, por más que te lo aseguraran varias personas, en su lugar ¿lo habrías creído tú?. Es más, recordemos que la propia palabra “resucitar” se creó para esta situación puntual: ni siquiera existía, ni la palabra ni el concepto.
Pero hoy, en este día de abril de 2012, con todos los testimonios de vida que hemos podido conocer a lo largo de la historia, “asombrados de la seguridad con que Pedro y Juan hablaban, a pesar de ser personas poco instruidas y sin cultura” (igual que en la primera lectura), con todas las personas que a lo largo de tu existencia te han dado razón de su fe, ¿tú crees que aquel Jesús de Nazaret, de profesión carpintero, hijo de José y María, después de morir violentamente, resucitó, con lo que se manifestó como Hijo único de Dios y hoy está vivo, para poder decir a su respecto “El Señor es mi fuerza y mi protección”, como canta el Salmo? .
Hasta ahí, probablemente, has podido responder “sí, creo”. Eso está bien. Pero para que además sea bueno es necesario ir bastante más allá y preguntarse también ¿en qué se nota, qué frutos produzco, de qué le sirve a los demás que yo crea en Cristo?. Claro, porque en el encuentro con sus discípulos (que son signo de los creyentes) una vez que queda despejado el tema de la duda, o la confirmación de su fe, les da una misión: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.». Desde entonces, son Apóstoles o enviados.
Así mismo ha ocurrido contigo, porque es la vocación de cada bautizado, de cada uno de los que decimos creer en Él y estamos celebrando este tiempo de Pascua: ir por todo el mundo (nuestro mundo pequeño que es el propio hogar y el mundo más grande de los distintos ambientes donde nos toca desenvolvernos) y anunciar (no de palabra solamente, como sabemos que hicieron estos Once, que después se multiplicaron inmensidad de veces, sino con gestos de amor) la Buena Noticia (o Evangelio en griego) de la Misericordia infinita de Dios con cada uno de los seres creados por Él.
Señor Jesús, que nos quieres en camino, yendo por todo lugar anunciando que estás vivo y regalando tus dones a diario y universalmente, para que toda la creación viva feliz, como la quiso el Padre al comienzo, te pedimos alimentes las capacidades que has puesto en nosotros para esta tarea y nos auxilies en las dificultades que encontremos, particularmente aquellas que nos pone nuestra propia naturaleza egoísta. Así sea.

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.