Pertenecemos a la Parroquia Santo Cura de Ars, atendida pastoralmente por la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos).

Nos ubicas en Pirámide 565, paradero 11 ½ de Santa Rosa. Comuna de San Miguel, Santiago de Chile.
Nuestras actividades se despliegan durante la semana; nuestra celebración dominical es a las 10:15. Bienvenid@s.





ATENCIÓN

A contar del 1 de Enero de 2013 las Meditaciones diarias del evangelio se encuentran en: http://pazamoryalegria.blogspot.com/

viernes, 24 de febrero de 2012

El ayuno que ama el Señor, no el que nos acomoda


24 de febrero de 2012
Viernes después de Cenizas

Lecturas de hoy:
Isaías 58, 1-9a / Salmo 50, 3-6a. 18-19 Tú, Señor, no desprecias el corazón contrito y humillado.

+ EVANGELIO de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     9, 14-15
Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le dijeron: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?»
Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
La mentalidad de la época identificaba fidelidad y respeto al Dios Único con la práctica de una serie de ritos externos, como el ayuno.
¿Quién podría culparlos? ¿quién se atreve con la primera piedra? Todos nos sentimos más seguros cuando nos aferramos a rutinas (religiosas y de todo tipo) y a todos nos desestabiliza el cambio.
Ellos, como puede sucedernos a nosotros, dentro de su mecanismo de autodefensa, dejaron de escuchar voces diferentes a la de la tradición. Un ejemplo, en el caso que nos narra el evangelio de hoy, está en la profecía de Isaías (de alrededor de 5 siglos antes): “Este es el ayuno que yo amo -oráculo del Señor-: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne.” Claro que es más fácil autorestringirse los alimentos que realizar la justicia y la caridad.
Hoy sería bueno preguntarnos si nuestra forma de vivir la Cuaresma es la que Dios espera de nosotros. Y si no es así, ¿qué debo cambiar?. De otra manera no tiene sentido este tiempo de conversión y preparación espiritual.
Señor, sabemos que como canta el Salmo, “Los sacrificios no te satisfacen” por eso, queremos ofrecerte un “espíritu contrito” en la certeza de que “tú no desprecias el corazón contrito y humillado”, enviándonos a demostrarlo en acciones concretas hacia los necesitados. Danos valor para vivir de esta manera.

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.

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