Pertenecemos a la Parroquia Santo Cura de Ars, atendida pastoralmente por la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos).

Nos ubicas en Pirámide 565, paradero 11 ½ de Santa Rosa. Comuna de San Miguel, Santiago de Chile.
Nuestras actividades se despliegan durante la semana; nuestra celebración dominical es a las 10:15. Bienvenid@s.





ATENCIÓN

A contar del 1 de Enero de 2013 las Meditaciones diarias del evangelio se encuentran en: http://pazamoryalegria.blogspot.com/

lunes, 31 de octubre de 2011

Confrontemos nuestras práctica y tradiciones con la Palabra

La celebración del 31° domingo del año litúrgico en nuestra comunidad la presidió el hermano sacerdote Andrés Labbé.
Comenzó su homilía afirmando que las lecturas nos “pegan en los cachos” a toda la Iglesia, porque es una invitación muy fuerte a no sobresalir tanto por externalidades que deben repugnar a Dios.
Comentando la primera lectura (Malaquías 1,14b.2,1-2b.8-10), dijo que, como en nuestros tiempos, a los sacerdotes de la antigua alianza hay que verlos como hermanos que pueden fallar, no como superiores. Aquellos y los actuales, aseguró, deben estar alertas para servir.
En cuanto a la segunda lectura (Tesalonicenses 2,7b-9.13), nos explicó que Pablo tenía una manera distinta de predicar el Evangelio, porque lo hacía desde el trabajo, como uno más, para no transformarse en una carga para aquellos a quienes enseñaba y eso mismo hacía más fácil creer, porque no venía de alguien superior, sino de un igual. Al respecto nos contó experiencias de religiosas que hacen esta misma experiencia hoy, viviendo como Jesús, quien nos salvó como uno de nosotros, un carpintero, y así, como dice Pablo, se acepta la palabra como Palabra de Dios.
Por último, al referirse al evangelio (Mateo 23,1-12), nos recuerda que la crítica de Jesús es a los más importantes de su época: a quienes se recurría para aclarar las dudas acerca de la religión, entonces enseña que hay que escucharlos porque transmiten la Palabra de Dios, pero juzgándolos como falsos, porque no hacen lo que dicen. Hay aquí también una lección para todas las épocas: hay que romper con prácticas a las que estamos habituados, porque lo que vale es la Palabra del Señor. Ejemplificó con los títulos que se dan en nuestra Iglesia: monseñor, eminencia, reverencia, etc., incluso nos exhortó a no llamarles “padres” a los sacerdotes, porque no son superiores, sino iguales, como dice el evengelio de este domingo. Cuando se le respondió que se hace por respeto, su dúplica fue que necesitamos, más que respeto, cariño y confianza. Advirtió que muchas de las cosas terribles que han sucedido con el sacerdocio se debe a gente que no era capaz de confrontar las malas prácticas por ese mal entendido respeto; ese creer que los curas eran tan santos que no podían estar haciendo algo incorrecto.
Terminó su homilía recalcando que la Palabra es actual, viva, para todos los tiempos, por lo que, ante costumbres y tradiciones antiguas, debemos volver a la Palabra y hacer lo que ella dice.
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

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