Pertenecemos a la Parroquia Santo Cura de Ars, atendida pastoralmente por la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos).

Nos ubicas en Pirámide 565, paradero 11 ½ de Santa Rosa. Comuna de San Miguel, Santiago de Chile.
Nuestras actividades se despliegan durante la semana; nuestra celebración dominical es a las 10:15. Bienvenid@s.





ATENCIÓN

A contar del 1 de Enero de 2013 las Meditaciones diarias del evangelio se encuentran en: http://pazamoryalegria.blogspot.com/

sábado, 23 de junio de 2012

La manera activa y efectiva de buscar el Reino es vivir los mandamientos más importantes


23 de junio de 2012
Sábado de la Undécima Semana Durante el Año

Lecturas de hoy:
lI Crónicas 24, 17-25 / Salmo  88, 4-5. 29-34 Le aseguraré mi amor eternamente.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     6, 24-34
Jesús dijo a sus discípulos:
Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.
Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?
¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.
Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
No se inquieten entonces, diciendo: «¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?» Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.
Palabra del Señor.

MEDITACION
Para los que se sienten más cómodos en creencias esotéricas, inspiradas en orientalismos y con espíritu light o quienes se arroban con ingeniosas frases de tarjetas y posters, hay sentencias en el evangelio de hoy que deben servirles para sus colecciones particulares: « Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro », «¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?», « No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.»
Para nosotros, que creemos en Jesús y su « Padre que está en el cielo », que vivimos tratando que sea su Santo Espíritu quien nos guíe, para no merecer el duro reproche « ¿Por qué quebrantan los mandamientos del Señor?... abandonaron la Casa del Señor, el Dios de sus padres » (1L), las palabras de Jesús no pertenecen a una bella e insípida espiritualidad sin consecuencias para la vida, sino « palabras de Vida eterna » (Jn 6,68) que nos impulsan a buscar en serio « primero el Reino y su justicia », entendiendo esto como trabajar y luchar para que el Dinero no reemplace a Dios, creando y fomentando solidaridad y fraternidad. Así nuestras manos aportan para lograr que a nadie le falte un vestigo mejor que el de los lirios del campo y para que termine la preocupación acerca de con qué alimentarse. Conscientes de que esa es la manera activa y efectiva de vivir los mandamientos más importantes (Mc 12,28-31; 7,8), cumpliendo nuestra parte en la Alianza que tenemos con Él, quien nos ama y es fiel (cf. Sal).

Enriquécenos con tu pobreza, Señor, para que no busquemos más que el Reino y su justicia misericordiosa y providente, trabajando generosamente en lo que nos inspires, como nos inspires y hacia quienes nos inspires, para ser fieles a la Alianza de amor que hiciste con nosotros el día de nuestro bautismo. Así sea.

Trabajando para que germinen las semillas de Paz, Amor y Alegría del Reino,
Miguel.

viernes, 22 de junio de 2012

Nuestro tesoro debe ser la caridad con el necesitado


22 de junio de 2012
Viernes de la Undécima Semana Durante el Año

Lecturas de hoy:
lI Reyes 11, 1-4. 9-18. 20 / Salmo  131, 11-14. 17-18 El Señor eligió a Sión para que fuera su morada.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     6, 19-23
Jesús dijo a sus discípulos:
No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.
La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo estará iluminado. Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!
Palabra del Señor.

MEDITACION
Nuestros tiempos son de rejas y candados para protegernos de probables ataques a nuestros bienes. Y, como nuestra sociedad está basada en el tener cada vez más, sin límites a la vista, nuestro corazón está encadenado a nuestros objetos. El Señor, que quiere liberarnos, nos representa hoy este mal que nos afecta.
Dios, por su parte, escoge donde pone su morada (Sal). Y te ha escogido a ti, nos ha escogido a cada uno (Jn 14,23; 1 Cor 3,16). Pero, como sabemos demasiado dolorosamente bien, muchas veces no percibimos esto y no actuamos en concordancia con este portento.
Para ayudarnos, Jesús, a quien le gustaba usar el recurso de los contrastes, para fijar en nuestra mente su mensaje, nos dice que los primeros serán últimos; que el que se ensalza será humillado; que lo oculto será revelado; que lo pequeño puede ser lo más grande… Como que quiere enseñarnos a buscar el plan de Dios y a Dios mismo no en lo evidente, sino más bien en lo que no hace ruido (1 Re 19,9-13). Por eso con su Apóstol nos manda decir: « que practiquen el bien, que sean ricos en buenas obras, que den con generosidad y sepan compartir sus riquezas. Así adquirirán para el futuro un tesoro que les permitirá alcanzar la verdadera Vida.» (1 Tim 6,18-19), teniendo especial atención con el pobre y el desamparado (Gal 2,10; Sant 1,27), que es donde lo encontramos a Él mismo (Mt 25,34ss).
Para tener la mirada adecuada que permita captar que es más sano y liberador estar con el corazón en Él, requerimos un “ojo sano” que haga luz en nuestro camino, y después ir a iluminar el de los demás (Mt 5,14-16).

Brilla fuerte en nuestra vida, Señor, para iluminar nuestra mirada, de manera de ver y encontrar el tesoro maravilloso de la caridad activa con el necesitado. Así nuestro corazón estará contigo, porque nos dijiste que en ellos te encontraríamos.

Trabajando para que germinen las semillas de Paz, Amor y Alegría del Reino,
Miguel.

jueves, 21 de junio de 2012

Todos y cada uno somos Juan


PREPAREMOS EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR
24 de junio de 2012
EL NACIMIENTO DE SAN JUAN BAUTISTA

Lecturas de hoy:
Isaías 49, 1-6 / Salmo 138, 1-3. 13-15 Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. / Hechos 13, 22-26

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     1, 57-66. 80
Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.
A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan.»
Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre.»
Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan.»
Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.
Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: «¿Qué llegará a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.
El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.
Palabra del Señor.

MEDITACION
El Bautista es un caso especial en el santoral católico, ya que es celebrado dos veces durante el año: para su muerte, como es norma; y en su nacimiento, como hoy, privilegio que comparte sólo con Jesús y María. Esto nos da una idea de lo importante que fue y es en nuestra fe. Él fue llamado « desde el seno materno » para ser Su servidor destinado « a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra » (1L). « Porque la mano del Señor estaba con él. » (Ev).  Como precursor suyo que era, para ayudar a su pueblo a prepararse para la venida del « Salvador, que es Jesús… Juan había predicado un bautismo de penitencia » (2L). Eso y las cosas maravillosas que rodearon su nacimiento no evitan que humildemente reconozca « sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias » (1L). Una vez más, como corresponde en el Reino, el humilde ha sido ensalzado (Lc 14,11; Ez 21,31).
Sin embargo, el de Juan no es un caso absolutamente excepcional, ya que todos y cada uno de nosotros podemos decir con el salmista «Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre».
Todos y cada uno de los bautizados hemos recibido una boca como « espada afilada » para proclamar « lo que hemos visto y oído » (1 Jn 1,3), que parte por reconocer que « soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza » (1L), tanta confianza nos tiene que nos da la misión de « ser la luz de las naciones » (1L; cf. Mt 5,14) y, como Zacarías, recuperar el habla que nos quitó el miedo y la comodidad para comenzar « a alabar a Dios » (Ev).
Es decir, todos y cada uno somos Juan, precursores del Señor, voz que grita en el desierto poblado de soledades y desesperanzas que es nuestra sociedad, donde Él aún no ha llegado o donde haya sido olvidado.

Señor, tú nos envías a ir delante de ti gritando que allanen los caminos de la soberbia y enderecen los senderos de las acciones torcidas, a ejemplo de nuestro hermano el Bautista. Sigue formando de manera tan admirable nuestra voluntad y fortaleciendo nuestro espíritu para ser fieles servidores tuyos en esta y todas las tareas que nos encomiendas con la dignidad del discípulo misionero, pero a la vez con la clara conciencia de que no somos dignos de desatarte las sandalias.

Como Juan, precursores del Señor de la Paz, el Amor y la Alegría,
Miguel.

El Padrenuestro, para hacer realidad la utopía del Reino


21 de junio de 2012
Jueves de la Undécima Semana Durante el Año

Lecturas de hoy:
Eclesiástico 48, 1-14 / Salmo  96, 1-7 Alégrense, justos, en el Señor.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     6, 7-15
Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.
Palabra del Señor.

MEDITACION
Algo previo: si el Padre sabe qué nos falta, antes de pedirlo, ¿para qué orar?
Primero, porque Él mismo lo quiere así (Fip 4,6-7), ya que « es capaz de hacer infinitamente más de lo que podemos pedir o pensar » (Ef 3,20; cf. Stgo 5,13-18) y, debido a la experiencia que tenemos de su amor, podemos tener « plena confianza de que Dios nos escucha si le pedimos algo conforme a su voluntad. » (1 Jn 5,14; Stgo 4,3). Más aún, para lograr “sintonizar” con esa voluntad, Él mismo pone a nuestra disposición su Espíritu Santo para que nos auxilie en esta comunicación (Rom 8,26-27).
En resumen, oramos porque nos conviene, ya que es lo mejor para nosotros. Pero –no  podía ser de otro modo cuando es algo de Dios- también es un medio para servir a los hermanos (Ef 6,18).
Habiendo visto su utilidad, rescatemos algo de la forma de orar que nos propone el Señor, escarbando en el rico tesoro que nos regala en el fragmento del evangelio de hoy.
Para comenzar, recordemos que oramos, aunque estemos solos, en espíritu de comunidad, a un Padre que no es “mío”, sino « nuestro », en la esperanza de que las semillas del Reino, de las que nos habló el Domingo recientemente pasado, darán frutos abundantes, para que se haga su voluntad, que en la tierra –para ser tan armónica como la del cielo- significa que venceremos el egoísmo y habrá pan para todos cada día; así como habrá una comunidad humana reconciliada porque nos perdonaremos unos a otros. Sin necesitados y en paz, no caeremos en la tentación del materialismo consumista que es el mal actual que infesta a nuestro mundo, del cual vino a librarnos el mismo Hijo, quien « en su vida, hizo prodigios y en su muerte, realizó obras admirables » (1L).
Hoy resucitado es garante de que, poniendo estas palabras en los labios y sus intenciones en el corazón y tomados de su mano, hacemos realidad la utopía del Reino de “santidad y gracia, Verdad y Vida, justicia, amor y paz” (del prefacio de Cristo Rey), con lo que « los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria » (Sal).

Padre nuestro, te pedimos hoy convertir nuestros corazones para que transformemos nuestro mundo en tu Reino donde se hace tu voluntad de vida plena y bella para todos. Con la fuerza de tu Espíritu y la guía de nuestro Maestro Jesús, tu Hijo. Que así sea.

Trabajando para que germinen las semillas de Paz, Amor y Alegría del Reino,
Miguel.

miércoles, 20 de junio de 2012

Para purificar y mejorar nuestra vida de fe


20 de junio de 2012
Miércoles de la Undécima Semana Durante el Año

Lecturas de hoy:
lI Reyes 2, 1. 6-14 / Salmo  30, 20. 21. 24 Sean fuertes y valerosos, todos los que esperan en el Señor.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     6, 1-6. 16-18
Jesús dijo a sus discípulos:
Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Palabra del Señor.

MEDITACION
La liturgia de hoy nos trae nuevamente este evangelio, propio del inicio de la Cuaresma, tal vez como inspiración del Espíritu Santo para recordarnos la necesidad en todo tiempo –para purificar y mejorar nuestra vida de fe (Tob 12,9)- de las prácticas de la limosna («la limosna es, para todos los que la hacen, una ofrenda valiosa a los ojos del Altísimo » Tob 4,11; cf 2 Cor 9,7), la oración («La oración del pobre va de su boca a los oídos del Señor, y la sentencia divina no se hace esperar » Eclo 21,5 cf. 1 Rey 9,3) y el ayuno («Pero aún ahora -oráculo del Señor- vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos » Jl 2,12).
Claro que previniendo que estos ritos no queden en lo externo, sino arrastren las acciones: « Este es el ayuno que yo amo -oráculo del Señor-: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne. Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor » Is 58,6-8 cf. Jl 2,13). Además, por los mismos motivos de purificación y fortalecimiento de nuestra relación con Dios, Jesús llama a desechar la tentación de la hipocresía « Porque si vives conforme a la verdad, te irá bien en todas tus obras » (Tob 4,6).
Quien así vive, podría escuchar de los demás « ¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu! » (1L)

Usemos palabras de la escrituras para completar nuestra meditación: «Cuando mi alma desfallecía, me acordé del Señor, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo Templo. Los que veneran ídolos vanos abandonan su fidelidad, pero yo, en acción de gracias, te ofreceré sacrificios y cumpliré mis votos: ¡La salvación viene del Señor! (Jon 2,8-10) « Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia » (Sal 66,20) «¡Qué grande es tu bondad, Señor! Tú la reservas para tus fieles; y la brindas a los que se refugian en ti » (Sal)

Trabajando para que germinen las semillas de Paz, Amor y Alegría del Reino,
Miguel.

martes, 19 de junio de 2012

Amar mediante la oración a quienes nos persiguen


19 de junio de 2012
Martes de la Undécima Semana Durante el Año

Lecturas de hoy:
l Reyes 21, 17-29 / Salmo  50, 3-4. 5-6a. 11 y 16 Ten piedad, Señor, porque hemos pecado.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     5, 43-48
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.
Palabra del Señor.

MEDITACION
Dios, que se pone del lado de quien sufre injusticia, como veíamos ayer, es considerado “enemigo” por el injusto, pese a eso, finalmente se compadece y simpatiza con su arrepentimiento (1L). Ese es el exigente parámetro que propone Jesús: ser perfectos como Él. Es que es una consecuencia necesaria de descubrir a su Padre como nuestro: mostrar y demostrar los “genes divinos” (Jn 1,12-13; cf. Sal 82,6).
Pero, ¿cómo hacer, con nuestras limitaciones humanas y pese a ellas, algo así?
Tony de Mello cuenta de una oración anónima rescatada del campo de concentración de Ravensburg, del criminal régimen nazi, que decía así: “Acuérdate, Señor, no sólo de los hombres y mujeres de buena voluntad, sino también de los de mala voluntad. No recuerdes tan sólo todo el sufrimiento que nos han causado; recuerda también los frutos que hemos dado gracias a ese sufrimiento; la camaradería, la lealtad, la humildad, el valor, la generosidad, la grandeza de ánimo que todo ello ha conseguido inspirar. Y cuando los llames a ellos a juicio, haz que todos esos frutos que hemos dado sirvan para su recompensa y su perdón”.
¿Amar orando a quienes nos persiguen? Este es un luminoso ejemplo. ¡Cómo no reconocer en estas palabras a un hijo « del Padre que está en el cielo »!

Enséñanos a orar, Señor. Danos tu piedad para ver hasta en aquel que nos agrediese uno de los enfermos a quienes vino a sanar tu Hijo. Regálanos mirarlo con tus ojos para ver en él a un hijo tuyo, sobre quien haces salir el sol y caer la lluvia, reconociendo a la vez nuestras faltas y teniendo siempre nuestro pecado ante nuestra conciencia. Inspira en nosotros sentimientos de grandeza de ánimo, para percibir aun en el mal lo positivo que podemos rescatar, como aquel sufriente de Ravensburg y vencer en nosotros el mal con bien. Porque sólo en ti y por ti, que haces posible lo imposible, podemos intentar vivir esta palabra de Jesús. Quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo y es Dios, por lo siglos de los siglos. Amén.

Trabajando para que germinen las semillas de Paz, Amor y Alegría del Reino,
Miguel.

lunes, 18 de junio de 2012

Vencer al mal haciendo el bien con valentía


18 de junio de 2012
Lunes de la Undécima Semana Durante el Año

Lecturas de hoy:
l Reyes 21, 1-19 / Salmo  5, 2-3. 5-7 Señor, atiende a mis gemidos

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     5, 38-42
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.
Palabra del Señor.

MEDITACION
En el contexto del llamado “Sermón de la Montaña”, Jesús va “dictando” la nueva ley (en el sentido de renovada): la ley del Reino, que es progresiva, como nos contaba que sucedía con la semilla ayer. Claro, cuando reinaba la barbarie y se respondía cualquier trasgresión con la muerte, era un avance equiparar la ofensa con el castigo. Ese día el Hijo de Dios da un tremendo paso adelante: « si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra ». Es importante no hacer una lectura fundamentalista de esto. Durante su Pasión, cuando Jesús está frente a la autoridad religiosa judía y un guardia lo abofetea, no pone “la otra mejilla”, sino que cuestiona la injusticia a que es sometido (cf. Jn 18,19-23).
El nuestro no es « un Dios que ama la maldad » (Sal), más aún, se pone del lado de quienes sufren injusticias (cf. 1L; Is 10,1-4). ¿De qué se trata, entonces? De escuchar y seguir esta palabra: « No te dejes vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal, haciendo el bien » (Rom 12,21).
Un discípulo misionero del Hijo amado del Padre Bueno, si quiere responderse la iluminadora pregunta del Padre Hurtado: “¿Qué haría Cristo en mi lugar?” entendería que “se vence al mal haciendo el bien” con valentía, cuando no se responde a la violencia con las mismas armas si soy yo el injuriado, siguiendo el ejemplo suyo: « aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón » (Mt 11,29); pero que, sin dudarlo, enfrenta con firmeza al injusto, si es mi hermano a quien se le hace violencia, tal como hace Dios mismo: « Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios » (Ex 3,7-8).

Señor, que detestas a los que hacen el mal  y que abominas al sanguinario y traicionero, danos el valor necesario para poner la otra mejilla, cuando corresponde y también para tener la actitud solidaria que requiere mi hermano, tu hijo, cuando es víctima de la injusticia.

Trabajando para que germinen las semillas de Paz, Amor y Alegría del Reino,
Miguel.