Pertenecemos a la Parroquia Santo Cura de Ars, atendida pastoralmente por la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (Dehonianos).

Nos ubicas en Pirámide 565, paradero 11 ½ de Santa Rosa. Comuna de San Miguel, Santiago de Chile.
Nuestras actividades se despliegan durante la semana; nuestra celebración dominical es a las 10:15. Bienvenid@s.





ATENCIÓN

A contar del 1 de Enero de 2013 las Meditaciones diarias del evangelio se encuentran en: http://pazamoryalegria.blogspot.com/

lunes, 7 de mayo de 2012

Invitados a reconocer la acción del Espíritu en nosotros


7 de mayo de 2012
Lunes de la Quinta Semana de Pascua

Lecturas de hoy:
Hechos 14, 5-18 / Salmo 113b, 1-4. 15-16 No nos glorifiques a nosotros, Señor: glorifica solamente a tu Nombre.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     14, 21-26
Jesús dijo a sus discípulos:
«El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.»
Judas -no el Iscariote- le dijo: «Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?»
Jesús le respondió: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.
Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
El evangelio de hoy comienza a prepararnos para acoger el acontecimiento de Pentecostés en nuestra vida de fe.
Será  el Espíritu Santo quien “les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho”.
O lo es, en nuestro caso. Así ha sido para que éstas permanezcan como “palabras de Vida eterna” (cf. Juan 6, 68), a las que debemos ser fieles, si queremos honrar el amor que Dios nos tiene.
Entre las cosas que les recordará (o nos recuerda, insistamos en aplicarlo a nuestro presente) está el no vanagloriarse por los resultados de su misión (cf. Mc 13, 11; Lc 17, 10), como podría haberle sucedido a Pablo y Bernabé, si el Espíritu no hubiese actuado en ellos, cuando la gente quería adorarlos como dioses a causa de lo que realizaban, según nos relata la primera lectura: “les costó mucho impedir que la multitud les ofreciera un sacrificio”.
Nosotros que rezamos, al menos cada Domingo, “Creo en el Espíritu Santo”, ¿creemos y confiamos en su acción en medio nuestro? ¿sentimos y aceptamos que las buenas cosas que podamos hacer se producen más allá de nuestras capacidades limitadas, por lo que claramente deben provenir de Él? ¿pedimos su auxilio en los momentos de prueba y le agradecemos cuando misteriosamente se nos despeja el panorama complejo?

Santo Espíritu de Dios, ponemos a tu disposición las capacidades que tú mismo pusiste en nosotros, para que produzcas los frutos que deseas, haciendo brillar nuestra pobreza con toda tu riqueza. No nos glorifiques a nosotros, Señor: glorifica solamente a tu Nombre, por tu amor y tu fidelidad. Amén.

Unido al Árbol de la Vida para poder dar frutos de Paz, Amor y Alegría,
Miguel.

sábado, 5 de mayo de 2012

La Salvación llegó a ti por algo y para algo


5 de mayo de 2012
Sábado de la Cuarta Semana de Pascua

Lecturas de hoy:
Hechos 13, 44-52 / Salmo 97, 1-4 Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     14, 7-14
Jesús dijo a sus discípulos:
«Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.»
Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta.»
Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Con pocos días de distancia (por ser san Felipe la vez anterior) providencialmente volvemos a encontrarnos con este evangelio. Como un cristiano no cree en “casualidades”, planteémonos qué querrá decirnos el Señor con esto.
Como es el estilo de estas meditaciones, esta vez lo contrastaremos con el rechazo a la predicación de Pablo y Bernabé en la primera lectura, para encontrar pistas nuevas de reflexión.
El pueblo judío era a quien se debía “anunciar en primer lugar la Palabra de Dios”, porque era la nación que se eligió para dar comienzo a la redención de la humanidad. Si hubiesen sido fieles a esa vocación inicial, habrían tenido la oportunidad de “conocer al Padre” al que siempre habían buscado, conociendo a Jesús. Y eso que tuvieron ante sus ojos “las obras” portentosas que realizó…
Y, como le rechazaron, hubo que dirigirse a los no judíos. Una vez más, el plan de Dios se realiza pese a las dificultades que ponemos los humanos y se llevó “la salvación hasta los confines de la tierra”. “Porque no hay nada imposible para Dios” (Lc. 1, 37).
La salvación también llegó a este confín de la tierra que es nuestro país y hasta ti, que has podido contemplar “el triunfo de nuestro Dios”, como canta el Salmo. ¿Estás preparado/a para realizar también las obras que Jesús hace, y aún mayores, en la confianza de que para Él y junto a Él todo es posible?

Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos, porque ha hecho en nosotros (y con nosotros en los demás) maravillas. Santo es su Nombre.  Te alabamos Señor por darle fuerza y convicción a misioneros como Pablo y Bernabé, quienes no se dejaron avasallar por el fracaso e hicieron llegar tu Palabra de salvación hasta más allá de toda frontera. Haznos corresponder generosamente a ese don generoso tuyo. Amén.

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.

viernes, 4 de mayo de 2012

Con fe humilde y santo temor de Dios


4 de mayo de 2012
Viernes de la Cuarta Semana de Pascua

Lecturas de hoy:
Hechos 13, 26-33 / Salmo 2, 6-7.8-9.10-12a Tú eres mi hijo, hoy yo te he engendrado.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     14, 1-6
Jesús dijo a sus discípulos:
«No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy.»
Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?»
Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Bastante avanzada la Pascua Jesús nos indica el paso siguiente: su partida definitiva de esta tierra. Pero con un bello objetivo – y como ha sido en toda su vida- para servir, para “prepararnos un lugar en la Casa del Padre”, a fin de que estemos en el lugar definitivo junto a Él, todos aquellos por quienes dio su vida, sus amigos (cf. Jn 15, 13). Pablo, en la primera lectura da luces acerca de quiénes son éstos: “Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios”.
Hagamos unas precisiones para identificar bien a quiénes se dirige la Buena Noticia según el Apóstol de los gentiles.
Los descendientes de Abraham.
Recordemos que en lenguaje bíblico la “descendencia” o la ligazón no es necesariamente biológica, sino que importa más acoger en el corazón la enseñanza, vivenciar lo que aparece como destacable (cf. Mt 12, 49-50).¿Cuál sería el rasgo que identificaría a un descendiente suyo, entonces?. Él es el “padre padre de aquellos que, a pesar de no estar circuncidados, tienen la fe que les es tenida en cuenta para su justificación. Y es también padre de los que se circuncidan pero no se contentan con esto, sino que siguen el mismo camino de la fe que tuvo nuestro padre Abraham, antes de ser circuncidado” (Rom, 4, 11-12). O, más resumido, es el “padre de la fe”, como lo reconoce la Iglesia desde siempre.
La conclusión es que el descendiente de Abraham es el que vive fiel y honestamente su fe.
Los que temen a Dios.
Aclaremos, para evitar malentendidos, que estas palabras en la Biblia no tiene que ver con el miedo, sino con el respeto reverencial (“Sirvan al Señor con temor; temblando, ríndanle homenaje”, canta el Salmo de hoy). No es un miedo a Él, sino a perderlo, a perder la cercanía con Él: “El temor del Señor es detestar el mal: yo detesto la soberbia, el orgullo, la mala conducta y la boca perversa” (Proverbios 8, 13).
Es decir, teme a Dios correctamente quien, reconociendo su naturaleza pecadora (cf. 1 Juan 1, 10), no se deja vencer definitivamente por éste, porque quiere agradar y agradecer a quien nos creó por puro amor.
Preguntémonos
¿Cuál es el estado de salud de tu fe? ¿Qué le faltaría para ser más vital?
¿Tienes suficiente del Santo Temor de Dios? ¿Temes caer en la tentación y ser arrebatado del amor de Dios?

Padre bondadoso; Señor Jesús, hermano nuestro; Espíritu Santo, dador de vida; Dios Todopoderoso, te pedimos que nos acerques a la fe humilde y obediente de Abraham y que infundas en nosotros el temor a perder el tesoro de tu amor, siendo buenos hermanos entre nosotros como deben ser los hijos tuyos. Amén.

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.

jueves, 3 de mayo de 2012

Unidos a la Vid-Amor y entre nosotros, amando


PREPAREMOS EL PRÓXIMO DÍA DEL SEÑOR
6 de mayo de 2012
Quinto Domingo de Pascua

Lecturas de hoy:
Hechos 9, 26-31 / Salmo 21, 26-28. 30-32 Te alabaré, Señor, en la gran asamblea./ I Juan 3, 18-24

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     15, 1-8
Jesús dijo a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.
La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Ninguna rama, de ninguna clase de árbol, es capaz de producir fruto si no está unida al tronco. Eso, que es obvio aún para quien no maneje el mínimo concepto de botánica, es el recordatorio que nos hace este día Jesús. Y lo aplica a sí mismo en relación con quienes queramos ser sus discípulos.
Quienes tenemos la gracia de haber sido invitados a vivir nuestra fe en la Iglesia Católica, creemos que la unión con la vid se da por medio de esta institución humana: “la Iglesia de Dios” (1 Cor 15, 9; Gal 1, 13) que nace desde los apóstoles y es guiada por el Espíritu Santo, a la espera de que llegue “el Jefe de los pastores” (cf. 1 Pe 5, 1-4).
En esa conciencia, Pablo, luego de su encuentro con Jesús, viajó a Jerusalén, a la Iglesia-madre, para unirse a ella, como vemos en la primera lectura. Con eso recordamos que el cristiano auténtico no es un “llanero solitario”, sino que debiese estar en comunión con otros cristianos (“Cumpliré mis votos delante de los fieles” “Te alabaré, Señor, en la gran asamblea”, canta comunitariamente el Salmo).
Juan, en el extracto de la carta que es nuestra segunda lectura, profundiza esto asociándolo al Mandamiento Nuevo del Señor: “No amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad… y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó”.
Cada sarmiento está unido a la vid y de esa manera a todos los demás, por lo que, viviendo la fe en caridad, fraternidad y solidaridad unos con otros se cumple la palabra del Señor: “La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos”. El fruto, por cierto es el amor. De esa manera los demás reconocen a los discípulos del Dios Amor y de su Hijo que lo hizo práctica entre nosotros (cf. Jn 13, 35; 1 Jn 4, 8).

Padre, Buen Viñador, danos la fidelidad que se requiere para permanecer unidos a tu Hijo, la Vid verdadera. Concédenos, Señor, que tu Santo Espíritu derrame tu amor en nuestros corazones para amarnos de la manera que esperas de tus hijos. Poda lo que nos impide lograr todo aquello y riéganos con tu misericordia eterna. Amén.

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.

Sus obras demuestran el poder de nuestra Oración


3 de mayo de 2012
Santos Felipe y Santiago apóstoles

Lecturas de hoy:
Corintios 15, 1-8 / Salmo Sal 18, 2-5 Resuena su eco por toda la tierra.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     14, 6-14
Jesús dijo a Tomás:
«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.»
Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta.»
Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí?
Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
Celebrando hoy a dos de los apóstoles, las lecturas  no nos desvían de la celebración pascual en la que seguimos inmersos.
Jesús, el Camino de la Verdad que lleva a la Vida, como meditábamos ayer, lo puede realizar porque el Padre está en él y él está en el Padre. Lo demuestran las obras que realiza y muy especialmente la gran obra, el acontecimiento más potente de la historia de la humanidad, por el que fue “constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu santificador, por su resurrección de entre los muertos” (Rom 1, 4). Esa es la Buena Noticia que nos ha sido predicada “que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano”, enseña Pablo en la primera lectura.
Los que tenemos algunos años de recorrido en la fe también podemos recibir el reproche “hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen?”, si vamos por la vida como si no supiésemos que “el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre”. Es decir, si olvidamos el poder que tenemos en nuestras manos cuando hacemos oración, cuando le hablamos confiando en su poder y su piedad para con nosotros, sobre todo cuando nuestra oración es comunitaria, porque “si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos” (Mateo 18, 19-20). Jesús nos dice un imperativo “Créanme”.

El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. Y todo ese poder lo pones al alcance de los que ponen su confianza en Ti. Gracias, Señor.

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Escuchemos la palabra que hay que cumplir para la Vida


2 de mayo de 2012
Miércoles de la Cuarta Semana de Pascua

Lecturas de hoy:
Hechos 12, 24—3, 5 / Salmo Sal 66, 2-3.5-6.8 ¡Que los pueblos te den gracias, Señor!

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     12, 44-50
Jesús exclamó:
«El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió. Y el que me ve, ve al que me envió.
Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas. Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.
El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día. Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó.»
Palabra del Señor.

MEDITACION
“La Palabra de Dios se difundía incesantemente”, leemos en Hechos. Como sabemos, siguió siendo así por siglos y ya dos milenios hasta llegar a millones de personas, incluidos nosotros. Y será ese anuncio claro de la voluntad del Padre el parámetro del juicio “en el último día”. Es como ir al examen de grado con las preguntas y respuestas conocidas de antemano.
Recordemos cuál es ese anuncio, esa palabra que hay que cumplir:
1. “Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna” (Jn 3, 16), pero, advierte Jesús, que no hay que temer, porque “no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo”, como le informó el Ángel a José “él salvará a su Pueblo de todos sus pecados” (Mt 1, 21) y lo reafirma Pablo: “porque él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tim 2, 4);
2. Había que hacer llegar al conocimiento de esta verdad a todos, con una opción preferencial por los marginados, los que en su tiempo eran considerados fuera de la comunidad elegida: publicanos y pecadores. Es decir, aquellos que nos sabemos necesitados del amor de Dios, sin tener ningún merecimiento para eso, en contraposición con los que no necesitan su perdón, porque se sienten perfectos (cf. Lc 18, 9-14), porque “"No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores"” (Mt 9, 12-13). Esa es la luz que resplandece disipando las tinieblas del error y el terror con respecto a la verdadera imagen de Dios Padre;
3. La misericordia que Dios quiere como sacrificio auténtico, lo que le ordenó “que debía decir y anunciar” es la respuesta a nuestra inquietud cuando nos damos cuenta de la magnitud de su amor y nos preguntamos: “¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?” (Sal 116, 12). Dice la primera carta de Juan en su capítulo 4: “si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros” (v.11), porque “¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano, a quien ve?” (v. 20). Es lo que quiso dar a entender el Señor cuando se le preguntó cuál sería el más importante entre la gran cantidad de mandamientos de su religión. A lo que Jesús, como todo buen judío, recita: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu”, pero, agregó, existe uno que es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (cf. Mt 22, 34-39). Y, para dejar claro que no hay límites acerca de quién es el prójimo cuenta la parábola del Buen Samaritano, que era como decir el “enemigo bueno”, donde fue éste y no los hermanos de sangre del herido quien “se portó como prójimo” del que estaba en necesidad, transformándose en modelo del que quiera “heredar la vida eterna” (cf. Lc 10, 25-37). Y, para mayor abundamiento, Él mismo se identifica con el necesitado de amor entre nosotros… (cf. Mt 25, 37-40).
Entonces, cuando hemos logrado aproximarnos al ideal de amarnos de la misma manera que Jesús-Dios nos ha amado (cf. Jn 13, 34), hemos sido salvados: nos salvamos del egoísmo que es parte de nuestra naturaleza herida y que hace tanto daño a nuestra alma, heredando la vida en abundancia (cf. Jn 10, 10), que es la Vida eterna ya en potencia desde hoy.

Que canten de alegría las naciones, Señor, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a los hombres y mujeres que los forman con tu Palabra y tu luz hacia la Vida plena y buena en que reine el amor, la fraternidad y la solidaridad. Gracias, Señor

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.

martes, 1 de mayo de 2012

¿Cristianos o víctimas del suspenso?


1 de mayo de 2012
Martes de la Cuarta Semana de Pascua

Lecturas de hoy:
Hechos 11, 19-26 / Salmo Sal 86, 1-7 Alaben al Señor, todas las naciones.

EVANGELIO
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     10, 22-30
Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón.
Los judíos lo rodearon y le preguntaron: «¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente.»
Jesús les respondió: «Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.
Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa.»
Palabra del Señor.


MEDITACION
Para los que ponen su fe en el Señor, “Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman” (Rom 8, 28). Se comprueba todo el tiempo que hasta de lo malo saca cosas buenas el Señor. La primera lectura de hoy, por ejemplo, nos cuenta que la persecución contra la Iglesia primitiva, posterior al martirio de Esteban, causó la expansión de la Iglesia. Tan importante fue aquél suceso que se nos da el dato significativo de que fue en la lejana región de Antioquia “donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de «cristianos»”
Todo eso ocurría porque “La mano del Señor los acompañaba y muchos creyeron y se convirtieron”. Pero en el evangelio conocemos qué sucede cuando la gente “no se acerca a la luz” (cf. Juan 3, 20), se resiste a pertenecer a “sus ovejas”: no creen en las obras luminosas que realiza Jesús, no quieren creer que Él y el Padre son “una sola cosa”, por lo que permanecen en la inquietud y el suspenso.
Entonces, preguntémonos hoy, viviendo ya la cuarta semana de Pascua, no de palabra, sino en gestos y actos concretos, ¿somos de los llamados cristianos, que se dejan impulsar por “la mano del Señor”, aún en las dificultades, capaces de decir como el salmista “Todas mis fuentes de vida están en ti”? O ¿somos de los que no logramos convencernos de que Él es el Mesías, el esperado, el ungido, el enviado a hacer las obras de Dios en nuestras vidas?

Señor, sabes que creemos, pero aumenta nuestra fe, para que confiemos nuestra vida al hecho de que nos das Vida eterna; no pereceremos jamás y nadie nos arrebatará de tus manos. Para que, respaldados en tu amor, salgamos a anunciar, de palabra y obra, tu Buena Noticia, de tal manera que quienes nos vean y escuchen, nos califiquen con respeto como Cristianos.

Paz, Amor y Alegría para tu día y tu vida.
Miguel.